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Bernardo Martínez

Un Campesino humilde y extraordinario

Bernardo Martínez en frente de su casa en CuapaBernardo Martínez, el vidente de la Virgen María, nació el 29 de Agosto de 1931 (día de San Bernardo) en el pueblo de Cuapa, Chontales, Nicaragua, unos meses antes del terrible terremoto que destruyó la capital de Managua el 31 de Marzo  de ese mismo año.

Los Padres de Bernardo eran de Cuapa.    El papá era recio, moreno y elegante.  La mamá se llamaba Simeona Martínez y era blanca.   Bernardo tuvo tres hermanas mujeres Marina, Celia y Leonor, y dos hermanos varones: Basilio y José Luis. 

Bernardo creció, separado de su familia, o con escasa relación con sus parientes, pues éstos vivían lejos. Se crió con su abuelita materna en su casa (la que esta ubicada en el gancho camino, entre Cuapa y el lugar de las apariciones).   La abuelita de Bernardo, doña Eloisa Jaime, era una campesina de la zona de Chontales, que no sabía leer y escribir, sin especial cultura, pero era una persona inteligente, con gran sentido común y mucha memoria.  Se sabía bien la doctrina católica, el Catecismo y las oraciones, escuchaba con atención y devoción los sermones de las misas de los domingos, y de las fiestas; y toda esa ciencia popular almacenada, la infiltraba presurosamente en el corazón de su nieto Bernardo.  Doña Eloisa siempre llevaba a Bernardo a la Iglesia, para que practicara la religión que iba aprendiendo.  Ella le enseño a rezar el Rosario, le inculcó respeto para todas las personas.  Y el niño tomó gusto por aquello.

Cuando Bernardo era niño llamaba "mamá" a su abuelita, ésta le decía. " Yo no soy tu mamá.  Tu tienes dos mamás: una en la montaña y otra en el cielo".   A su verdadera mamá no la conoció, sino mucho más tarde, cuando ya tenía 18 años.  Bernardo, sin embargo, siguió viviendo con su abuelita, hasta que esta murió, el 5 de abril de 1974.  Tenía Bernardo 43 años, y de allí en adelante vivió solo.  Para eso su abuelita lo había preparado, enseñandole a cocinar, lavar la ropa y hacer cualquier otro oficio doméstico.

La Primera Comunión de Bernardo

Bernardo dio su primera comunión cuando tenía 7 años de edad.  Lo prepararon sus tías, Genovena Martínez, Rafaela y Rosa.  Bernardo dió la primera comunión en Comalapa, pueblo vecino de Cuapa.   El Párroco de Comalapa, era el Padre Ignacio y Arias.  Este era un sacerdote muy bondadoso.  Bernardo le contestaba muy bien todas la preguntas de la cartilla y la oración "Todo fiel Cristiano".  Contento el Padre Genovena le dijo bromeando.  "Tú sabes más que Yo.  Puedes hacer la Primera Comunión".  Y Bernardo se confesó con él, y al día siguiente fue la Misa y dio su Primera Comunión.  

Devoción a la Imagen de La Purísima

Bernardo tenía unos ocho años de edad, y era un chavalito totalmente sencillo, campesino de la orillas de Cuapa.  Su abuelita, que lo había criado en la inocencia, lo llevaba de tanto en tanto a Juigalpa, por el camino viejo, el que pasa cerca del peñón, y transitaba sólo a pie o a caballo.  Entonces no había otro camino, para ir a la cabecera Departamental.  No estaba todavía la carretera actual.

En Juigalpa iban a la iglesia parroquial, y después de la misa, mientras la abuelita se entretenía platicando con sus amigas, Bernardo recorría los altares, viendo las distintas imágenes, y escogiendo la que más le gustaba.  Pronto se decidió por una, la de La Purísima.  La vió y enamoró de ella.  Cada vez que volvían a Juigalpta, él la iba a visitar.  Así pasaron cinco o seis años.

Un día Bernardo, ya grandecito, de unos catorce años de edad, fue a visitar al Padre Octavio Mejia Vilchez, Párroco de Juigalpa, a cuya jurisdicción pertenecía Cuapa.    El Padre Mejia, era inteligente y activo, pero irritable cuando le atacaban unos dolores en las piernas.

El Padre le preguntó a Bernardo.  "¿Vas a venir a la procesión que estamos preparando?".  "'¿Cuál procesión?" preguntó Bernardo.  "Las hijas de María van a comprar una nueva imagen de la virgen, de Barcelona de España, moderna y muy bonita.  La vamos a poner en el lugar de la que ya tenemos, porque no se puede tener dos imágenes de la Purísima en la misma Iglesia.  Vamos a traerla en procesión desde El Salto a Juigalpa. (unos dos kilómetros y medio de recorrido).  "Vos estás invitado a acompañarnos"

Bernardo le agradeció la invitación y le preguntó  "¿Y qué van hacer ustedes con la imagen antigua?"  "Yo no sé qué hacer con ella, respondió, Nadie la quiere, ni siquiera como regalo". 

Después le dijo que probablemente la quemarían.  Aquello fue para Bernardo como una herida en el corazón, y sintió tristísimo.  ¿Quemar la imagen de la Virgen María?  ¿La propia Imagen que tango le gustaba a él?

"Padre le dijo entonces.  ¿no quisiera usted venderla".

El respondió que la podía vender en 300 córdobas.  Una cantidad que entonces equivalía a más de cuarenta dólares, que era un pequeño capital, para un chavalo campesino de 14 años.

"Esta bien contestó Bernardo.  Si podemos comprarla, la compraremos, porque en Cuapa no tenemos imagen de la Purísima".

Y Bernardo, comenzó entonces a andar por toda Cuapa hablándoles a los adultos sobre el caso, pero la gente no le prestó atención.

Bernardo entonces se dirigió a los jóvenes y a las muchachas.  Irma Menese, Dionisia Aragón y otros formaron un Comité, para pedir y recoger los 300 córdobas.  Por ese tiempo un guineo costaba un centavo, un plátano costaba cinco centavos o un real (10 centavos.)  Nunca dieron un córdoba.  En un registro llevaban los nombres de los donantes, y en un cuadernito los nombres de los colectores.  El domingo salieron a pedir.  A unos les gustó ayudar, a otros, no; y recibian la petición de mal modo.  "Haraganes, decían; lo quieren para comprar sus camina".  Por eso varios colectores se retiraron.  Varios padres de familia prohibieron a sus hijos andar pidiendo, por temor que robaran la limosna.  Al final sólo quedaron unas niñas y Bernardo.  Pero lograron reunir los 300 córdobas y se llos levaron al Padre Mejia Vichez.  Pero cuando el Padre recibió el dinero, ellos prudentemente le pidieron que les diera recibo.  El lo entregó con su firma y sello.  Este recibo se guarda todavía en el Archivo de Cuapa.

Cuando Bernardo llegó con la Virgen al Plan de la Piedra , ya había gente allí, esperando.   Bajaron la imagen el macho moro, la pusieron en andas y así la llevaron en hombros hasta Cuapa.  Resonaron los cohetes y los cantos y se desarrolló la primera procesión de la Purísima.  La adornaron con flores silvestres y aquello fue un triunfo y una felicidad.  Al llegar al pueblo la colocaron de pie en una mesa de la iglesia.  La procesión había recorrido unos cinco o más kilómetros.

La imagen fue colocada en la iglesia antigua, la única que entonces existía.  Allí estuvo con su camarín y altar hasta 1980 sin llamar la atención.  Pero ese año, el 15 de Abril, se iluminó sola, es decir se puso toda resplandeciente en la oscuridad de la noche.

Vocación Sacerdotal

Desde muy temprana edad, Bernardo quería ser Sacerdote, porque él creía que los Sacerdotes hacían o pensaban cosas hermosas.  Para Semana Santa de 1949, el Padre Salomón Carballo, Director del Colegio San Juan Bosco de Granada fue a celebrar a Cuapa.  En esos tiempos la distancia se sentía más grande, porque los caminos no eran tan buenos, sin embargo el Padre Carballo se animó y se fue para Cuapa desde Granada, invitado talvez por el Señor Obispo.  DIOS premió al Padre Carballo, porque ahora sabemos el tesoro que hay en Cuapa.   Y allí estaba Bernardo, con sus 17años cumplidos, ayudando en todo lo que podía, humildemente, en la iglesia.  Y no dejó pasar la oportunidad de hablar con el Padre Carballo, diciéndole que él quería ser Sacerdote, sin embargo su familia se opuso.  Sería hasta el año 1995 que Bernardo es ordenado Sacerdote por Monseñor Bosco Vivas.

Cuando los Sandinistas

En los años ochenta con los sandinistas en el poder, surgió el problema cuando la alfabetización.  El Padre Domingo, la recomendaba; pero cuando dijeron que iban a venir a las comarcas de Cuapa, profesores cubanos, ya no le gustó a la gente.  Que mejor fueran a alfabetizar profesores de Cuapa, pero no cubanos que iban a pervertir la religión de los niños y de la gente.  Pero como el Padre insistía en los cubanos tenían prohibición de meterse en religión y que sólo iban a enseñar a leer y escribir, el pueblo no lo creía, y empezaron a ponerse furiosos contra el Padre.  Y decían: Que el Padre, aunque sea bueno y trabajador que se vaya para su Italia; y nos diga misa Bernardo.  Pero que no vengan esos cubanos.  Vamos a ir hablarle al Señor Obispo.  Y se formaron dos bandos rivales.

Todo esto me disgustaba a mí, y cuando la gente se reunió para discutir el asunto, yo me presenté y les dije que el Padre Domingo había sido muy bueno con nosotros, y que antes de hablarle al Señor Obispo, habláramos con el propio Padre Domingo.  Aceptaron.  Y me encargaron a mi de ir a hablarle al Padre.  El aceptó la idea de no vinieran cubanos, y que se hiciera como la gente decía.

Salieron pues, a alfabetizar.  Uno de los muchachos alfabetizadores se enfermó en la comarca El Zancudo. (Porque hay muchos zancudos; por eso lo pusieron así).  Le picaron.  Probablemente por que no llevaba mosquitero.  Entonces ya no hubo quien fuera a alfabetizar.  Pero sí hubo un cubano que fue a la comarca El Silencio, adonde yo voy a dar Catecismo en el verano, allí en la montaña.

El Padre decía que no iba a tocar nada de religión el tal cubano, pero el hombre se salía de la línea.  Porque los campesinos dicen: "Bendito sea DIOS que ya comí".  Así dicen cuando terminan de comer.  El cubano decía entonces: ¿Qué es eso de decir eso? ¿Dónde esta Dios? ¿Adónde lo ven?  Nosotros allá en Cuba, decimos:  Bendito sea Fidel, el que nos da de comer.  Aquí ustedes deben decir Tomás Borge.  Y además, decía a la gente: El que coma cuajada, no bebe leche; racionando la comida.  Pero la gente se puso furiosa y decía: No queremos comunistas, aquí no queremos otros, y ponía rótulos; que se vaya.

Chantaje a Bernardo

Bernardo contó al Sacerdote Jorge Rodríguez, en el Seminario donde esta recluido advirtiéndole que no podía revelar todo lo que le dijo MARÍA.  Bernardo cuenta que cuando el Obispo de Juigalpa, Monseñor Pablo Antonio Vega, lo autorizó a revelar el milagro y muchedumbres de romeros empezaron a acudir a Cuapa, tres funcionarios del régimen sandinista lo fueron a ver, para ofrecerle , gratis, una hacienda de buenas tierras, con ganado.  La condición: decir que La Virgen era sandinista. Bernardo les explicó que él no podía faltar a la verdad.  Ellos transaron: bastaría que omitiera que era antisandinista.  Bernardo contestó:  "Yo no puedo traicionarla".  Entonces, los diarios oficiales como Barricada y la televisión sandinista iniciaron una campaña acusándolo de loco, histérico y alucinado.  Una mujer llamada Sandra, comenzó a rondarlo y a susurrarle al oído concupiscencias así: "Quiero verte a medianoche".  Los fieles católicos que protegían a Bernardo descubrieron fotógrafos al acecho.  Una mañana la policía sandinista invadió su casa y trató de secuestrarlo.  Pero los devotos que dormían en la casa de Bernardo, se les enfrentaron.  La Iglesia para resguardarlo, trajo a Bernardo al Seminario   donde se dedicó a cuidar el jardín y deleitaba con sus relatos a los seminaristas.

Después de las apariciones, por un regalo preciosísimo de la Santísima Virgen, Bernardo, a los 64 años de edad, es ordenado sacerdote en la Catedral de León, Nicaragua, en 1995. Muere como santo sacerdote en el año 2000 y se celebra la misa de resurrección en la misma catedral.

 

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